Bienvenidos a almas, un mundo donde la magia ocurre por el espíritu del ser vivo. Manejam os un sistema de poder fácil y sencillo, además de contar una historia donde tu personaje podrá llegar a tener relevancia dentro de los lo recuerdo bien. Cientos de años atrás, los que compartíamos estas tierras vacías vivíamos en un colapso constante. Nos ahogábamos entre guerras, pestes y esa absoluta falta de orden que nos condena a los mortales. Fue justo en ese abismo cuando aparecieron ellos nuestros salvadores, dioses y guías de nuestra simple mortalidad. Se sentaron a nuestro lado y nos enseñaron la sabiduría y el orden de las cosas. Nos revelaron la existencia de una fuerza a la que llamaron -el alma de las cosas-. Nos mostraron que en cada objeto, en cada ser vivo, e incluso en el mismo aire que respirábamos, se manifestaba esta energía. Los antecesores nos enseñaron sus principios básicos y nos advirtieron que no todos serían capaces de usarla adecuadamente. Nos explicaron que esta energía imitaba, mas no creaba; que utilizaba nuestro propio dolor y tristeza para manifestarse, pero bajo la estricta advertencia de no usarla para crear aún más de ese su tiempo entre nosotros era finito. Tuvieron que dejar nuestra tierra y marcharse en búsqueda de otros que también desearan ser salvados... o, al menos, eso fue lo que quisimos entender. Tras su partida nos sentimos solos; lo único que realmente nos quedó fueron sus enseñanzas sobre el alma y los apóstoles que dejaron atrás. Yo mismo vi cómo, con el tiempo, se formó un grupo que aseguraba ser -los sellos- de esos dioses. Argumentaban que, como sus antecesores habían sido nuestros guías, a ellos les correspondía ser nuestra nueva salvación. Pero había un error fatal en ellos. Poseían cuerpos divinos, es cierto, pero sus mentes seguían siendo dolorosamente mortales. No actuaban bajo un juicio claro, sino arrastrados por sus propios caprichos y deseos, y muchas otras veces, frente a nuestra necesidad, preferían simplemente no hacer nada. Y míranos ahora. Así fue como terminamos divididos en las sociedades actuales. Ante la decepción, unos prefirieron tomar aquella energía de los dioses para esconderse y alejarse de todo, mientras que otros la utilizaron para buscar el poder, acechando para siempre desde las sombras. Hoy en día, el concepto mismo del alma es tan complicado y se ha desvirtuado tanto, que son muy pocos los que realmente merecen ser llamados maestros en ella. ⇢
Ciudad de México